Wednesday, December 13, 2006
Teoría del caos
En el presente ensayo sobre la "Teoría del Caos"se realiza un análisis partiendo de las diferencias surgidas entre la Ciencia del siglo XIXy XX, es decir, la posición determinista y la "Nueva Física".
Hastaprincipios del siglo XX, la Física se sitúa en la certeza de lapredicción de los fenómenos, a pesar de los antecedentes de Poincaréen el siglo XIX sobre el problema de los tres cuerpos, donde seexpresa que sólo podemos tener una "aproximación" y que la predicciónse vuelve imposible.
Sin embargo, se ignora tal postura y se continúaen la misma línea hasta el fin de la "Revolución de la Física"; esentonces que se retoman las consecuencias del descubrimiento dePoincaré y se observa que las variables pueden desarrollar uncomportamiento caótico, complicado e impredecible pero dentro de unorden geométrico observable. Es así que, a partir de este enfoque, sedesarrolla la "Teoría de Caos" , aportando un paradigma donde losproblemas científicos pueden resolverse desde esta nueva óptica.
Desde hace algunos años oímos mencionar vagamente una "Teoría" a laque se dio por llamar "del Caos". No obstante, pocas de lasreferencias han sido claras.
Para comprender el significado de laTeoría del Caos es conveniente analizar las diferencias entre laCiencia del siglo XIX y la del XX.Durante el siglo XIX, la Ciencia llegó a un triunfalismo determinista.Se creía que la Física, la más rigurosa e importante de las Ciencias,estaba a punto de cerrarse, ya que casi estaba todo concluido. Lasleyes se expresaban en la Física de manera estrictamente determinista.Aunque ninguna otra Ciencia (excluiremos a las Matemáticas por serotra su naturaleza y metodología) podía jactarse de lo mismo, sesuponía que como la Física expresaba las leyes fundamentales delUniverso, éstas eran igualmente aplicables en Química, Biología,Psicología, etc. sólo que en éstas, los temas de estudio sepresentaban con mayor complejidad (una bacteria es mucho más complejaque el Sol mismo).Pierre Simon de Laplace, el gran matemático, ya desde el siglo XVIIIhabía expresado la idea dominante: "El estado presente del sistema dela Naturaleza es evidentemente una consecuencia de lo que fue en elmomento precedente, y si concebimos una inteligencia tal que a uninstante dado conociera todas las fuerzas que animan la Naturaleza ylas posiciones de los seres que las forman, podría condensar en unaúnica fórmula el movimiento de los objetos más grandes del Universo yde los átomos más ligeros: nada sería incierto para dicho ser, y tantoel futuro como el pasado estarían presentes ante sus ojos". Ese era elanhelo de la Ciencia: ser capaz de predecirlo todo.Pero en la misma Física, hacia finales del siglo XIX, aparecieron unosproblemas que no parecían encontrar solución dentro del marcocientífico existente: eran llamados "el problema del éter" y la"catástrofe ultravioleta".
Estos problemas llevaron a la Física a unarevolución que desembocó en la Teoría de la Relatividad por un lado, yla Mecánica Cuántica, por el otro.
Ambas teorías parecen desafiar elsentido común al proponer que el tiempo es relativo o que existenpartículas virtuales llenando el Universo.
La Mecánica Cuántica, enparticular, postuló un principio devastador para la fe del científicoen la posibilidad de hacer predicciones de todo; en pocas palabras, elPrincipio de Incertidumbre de Heisenberg afirma que nunca es posibletener mediciones exactas: sólo se podrán hacer aproximaciones.
Nuncapodremos conocer con exactitud la magnitud de lo ancho de esta hoja,sólo podremos decir, realmente que está entre 21.55 y 21.65, porejemplo.Muchos científicos se resistían a aceptar este principio, entre ellosAlbert Einstein, quien trató de demostrar su inconsistencia, pero loúnico que logró fue fortalecerlo aún más.Los físicos se hallaban extremadamente atareados en desarrollar estasnuevas ideas.
Algunos químicos se interesaban por el efecto de laMecánica Cuántica en su disciplina. Los demás científicos, en tanto,se encontraban ocupados en sus propias disciplinas, menos maduras.Ninguno de ellos veían efectos importantes de las nuevas teorías de laFísica sobre sus áreas.
En efecto, la Teoría de la Relatividad seaplica a lo muy grande (del tamaño del Sol o mayor) o lo muy veloz (avelocidades cercanas a las de la luz); mientras que la MecánicaCuántica se ocupa de lo muy pequeño (de tamaño menor que el átomo).
Mientras esto ocurría, pocos reparaban en un tercer problema insolublede la Física que traería consecuencias insospechadas en el examencientífico de los fenómenos cotidianos: el problema de los trescuerpos.El problema de los tres cuerpos era más que nada astronómico: si setienen dos cuerpos en el espacio, es fácil deducir las ecuaciones delmovimiento: se moverán en elipses, por ejemplo. Pero si se tienen trescuerpos, ya no hay manera de encontrar tales ecuaciones exactas,solamente aproximaciones válidas para un intervalo. Al salir de eseintervalo de validez, se debe hacer otras aproximaciones.
Henri Poincaré decidió atacar el problema de los tres cuerpos afinales del siglo XIX, con motivo de un concurso de Matemáticasorganizado en Suecia. Al estudiarlo, encontró algo que le sorprendió:un sistema tan sencillo de plantear como el de los tres cuerpos podríadar un comportamiento extremadamente complicado, tanto queimposibilitaba hacer predicciones a largo plazo en el mismo.Poincaré mismo lo expresa de esta manera: "Una pequeña causa que nospasa desapercibida determina un considerable efecto que es imposiblede ignorar, y entonces decimos que el efecto es debido al azar. Siconocemos exactamente las leyes de la Naturaleza y la situación delUniverso en el momento inicial, podemos predecir exactamente lasituación de este mismo Universo en un momento posterior.
Pero aun sifuera el caso que las leyes de la Naturaleza no nos guardasen ningúnsecreto, todavía nosotros conoceríamos la situación inicial sóloaproximadamente. Si esto nos permitiera predecir la situaciónposterior con la misma aproximación, que es todo lo que necesitamos,podríamos afirmar que el fenómeno ha sido predicho, que es gobernadopor leyes conocidas. Pero esto no es siempre así; puede pasar quepequeñas diferencias en las condiciones iniciales produzcan grandesdiferencias en el fenómeno final. Un pequeño error al principioproduce un error enorme al final. La predicción se vuelve imposible, ytenemos un fenómeno fortuito".Los físicos y demás científicos hicieron poco caso de estedescubrimiento matemático (de hecho sólo los matemáticos continuarontrabajando en ello).
Hasta el último cuarto del siglo XX donde, unavez apaciguada la llama de la Revolución de la Física, se observaronlas consecuencias del descubrimiento de Poincaré. Y sobre todo por laayuda de los ordenadores. Se pretendía hacer predicciones a medio plazo del clima apoyándose encálculo computacional intensivo. Pero se vio que era imposible porquesimplemente tres variables podían desarrollar un comportamiento"caótico", es decir, muy complicado e impredecible (cambios noperiódicos y crecimiento del efecto de las pequeñas diferencias en elinicio). Sin embargo, este caos es distinto del comportamiento alazar.
Existe un orden dentro del caos que puede observarsegeométricamente. Imaginemos una curva en el espacio. La curva nunca se cruza, pero esinfinita. Se construyó con unas determinadas condiciones iniciales (esdecir, a partir de un punto determinado en el espacio).
Si hubiésemosiniciado desde otro punto, por muy cercano que estuviera al puntooriginal, la trayectoria hubiera sido distinta en el sentido de que sien la primera dio 4 vueltas alrededor del un lóbulo antes de pasarseal otro, en la segunda trayectoria daría, digamos 17 vueltas antes depasar al otro lóbulo. Pero ¡las dos trayectorias, en conjunto severían como la curva imaginada. Siempre la misma figura.
Ninguna trayectoria puede alejarse de los lóbulos ni entrar dentro de ellos,no son trayectorias al azar, aunque no sean predictibles.Ahora, ¿qué importancia tenía para las Ciencias? Si tres variablesgeneran un comportamiento complicado, no aleatorio, ¿qué no harán másvariables? Aquí acaba la posibilidad de predicción a largo plazo de laCiencia. Sin embargo, visto al revés, un comportamiento complejo, enlugar de ser causado por un enorme número de variables, la mayoríaindeterminadas, ¿no será en realidad manejado por un puñado devariables en comportamiento caótico? La teoría del Caos aporta un nuevo enfoque a la complejidad que es lacaracterística común en la inmensa mayoría de los problemas de laCiencia: reacciones químicas en el suelo, el comportamiento humano...todo eso rebosa complejidad. Y el caos no es desorden simplemente,sino un orden diferente, que debe verse de otro modo.
Más aún, muchasvariables no necesariamente han de generar un comportamiento tancomplicado que parezca al azar.
Muchas veces, de sus interaccionesemerge un orden diferente. Por ejemplo, de la interacción de muchosseres humanos puede surgir una sociedad, que contiene un ordenevidente. No es predecible a largo plazo, pero el orden existe, comoen el atractor de Lorentz.Así, la teoría del Caos puede aplicarse a toda Ciencia, pero hay queentender el enfoque nuevo que aporta, una especie de paradigma que nodescarta ni el desorden aparente ni lo que parece ser "ruido de fondo"de un comportamiento lineal perfecto. Muchos problemas científicospodrían resolverse con una nueva óptica.El caos es impredecible, pero determinable. O dicho de otro modo, elcaos no es aleatorio, tiene un orden subyacente. En un principio, lateoría del caos se aplicaba al análisis de circuitos electrónicos,encontrando resultados tales como el aumento de la potencia de láseres(Ditto y Pecora) y la sincronización de circuitos. Se demostróentonces, que era posible sincronizar dos sistemas caóticos, siempre ycuando fuesen excitados por la misma señal, independientemente delestado inicial de cada sistema (Neff y Carroll). O sea, que alperturbar adecuadamente un sistema caótico, se le está forzando atomar uno de los muchos comportamientos posibles. Lo que ocurre es queel caos es sensible a las condiciones iniciales.
Sin sincronismo, dossistemas caóticos virtualmente idénticos, evolucionarán hacia estadosfinales distintos.Más tarde, pudo aplicarse al análisis de oscilaciones en reaccionesquímicas, y al seguimiento del latido cardíaco. En los últimos años,la Biología se hace cargo de este nuevo tipo de procesos, modelizandocomportamientos enzimáticos (Hess y Markus). Los sistemas naturalesson, en su gran mayoría, no lineales, y justamente el caos es uncomportamiento no lineal.Un ejemplo introductorio: entendemos perfectamente lo que significaque alguien afirme que pesa 80.5 Kg. También es razonable queaceptemos que un boxeador pesa 75,125 Kg (sabemos que este peso sóloes válido en el momento del pesaje). Pero ¿ que opinaríamos de unapersona que afirmara pesar 78,12456897355568793 Kg?. No parecerazonable. Con cada exhalación eliminamos vapor de agua y dióxido decarbono en cantidades mayores a 0,0000001 Kg, con lo cual dejamos sinvalor las últimas 10 cifras del peso mencionado. Y en este punto esdonde empiezan algunos conceptos fundamentales.Observación Fundamental: si empleamos un peso de 80,5 Kg en nuestrascuentas, en realidad, matemáticamente estamos empleando el número80,5000000000000000000000000...... y ahí es donde conviene comenzar areplantearse el empleo de las Matemáticas para describir la realidadfísica. Porque si no especificamos 100, 200 o un millón de cifrassignificativas, y hacemos cuentas con números redondos, en realidadestamos empleando ceros para completar las cifras significativas queno conocemos.Por supuesto que toda persona que trabaja con datos experimentalessabe que no puede obtener resultados con mayor cantidad de cifrassignificativas que las que le permiten sus mediciones experimentales.Pero la pregunta vuelve a ser la misma: aunque no dispongamos de 100cifras significativas (y en ninguna medición real se superan las 10cifras significativas), ¿éstas cifras existen?.Para ser más específico: si dos cuerpos chocan entre sí, aunque nopodamos medir su masa con mayor exactitud que 6 cifras significativas,¿podemos afirmar que las leyes que rigen la colisión responden avalores de masa expresados con 50 cifras significativas? (o con unmillón de cifras)? ¿O para la Naturaleza existe un grado máximo deexactitud, a partir del cual la respuesta es indeterminada?.De modo que ahora se puede formular la PREGUNTA (para la que no setiene respuesta): ¿Con cuántas cifras significativas trabaja laNaturaleza? ¿Tiene sentido la pregunta anterior?Todo esto no pasaría de ser un juego intelectual si no hubieraaparecido en escena la Teoría del Caos. Porque después de todo: ¿quénos importan las cifras significativas que no podemos medir ni en losdatos ni en los resultados experimentales?. Pero resulta que la Teoríadel Caos puso de manifiesto que existen numerosos sistemas realesdonde la respuesta a un estímulo varía en forma manifiesta con cambiosminúsculos en las condiciones iniciales.El primer experimentador del caos fue un meteorólogo llamado EdwardLorentz.
En 1960 estaba trabajando en el problema de predecir eltiempo. Tenía un ordenador que calculaba el tiempo con 12 ecuaciones.La máquina no predijo el tiempo, pero en principio predijo cómo seríael tiempo probablemente. Un día, en 1961, Lorentz quiso ver unos datosde nuevo. Introdujo los números de nuevo en el ordenador, pero paraahorrar con el papel y el tiempo, solo calculó con 3 números decimalesen vez de 6. Le salieron resultados totalmente diferentes. Lorentzintentó encontrar una explicación. Así surgió la Teoría que está tande moda en nuestros días: la Teoría del Caos.Según las ideas convencionales, los resultados habrían tenido que serprácticamente los mismos. Lorentz ejecutó el mismo programa, y losdatos de inicio casi fueron iguales (" esas diferencias muy pequeñasno pueden tener efecto verdadero en los resultados finales"). Lorentzdemostró que esa idea era falsa. Al efecto que tienen las diferenciaspequeñas e iniciales, después se le dió el nombre del 'efectomariposa': "El movimiento de una simple ala de mariposa hoy, produceun diminuto cambio en el estado de la atmósfera. Después de un ciertoperíodo de tiempo, el comportamiento de la atmósfera diverge del quedebería haber tenido. Así que, en un período de un mes, un tornado quehabría devastado la costa de Indonesia no se forma. O quizás, uno queno se iba a formar, se forma."Este fenómeno, y toda la Teoría del Caos es también conocido comodependencia sensitiva de las condiciones iniciales. Un cambio pequeñopuede cambiar drásticamente el comportamiento a largas distancias deun sistema. Al medir, una diferencia tan pequeña puede ser considerada'ruido experimental' o impuntualidad del equipo. Esas cosas sonimposibles de evitar, incluso en el laboratorio más moderno. Con unnúmero inicial 1,001 el resultado puede ser totalmente diferente quecon 1,000543.Es simplemente imposible alcanzar este nivel de eficacia al medir.
De esta idea, Lorentz concluyó que era imposible predecir exactamente eltiempo. Pero esto llevó a Lorentz a otros aspectos de lo que vienellamándose Teoría del Caos. Lorentz intentó encontrar un sistema menoscomplejo que dependiera sensitivamente de las condiciones iniciales.Estudió las ecuaciones de convección y los simplificó. El sistema yano tuvo que ver con la convección, pero sí dependía mucho de los datosiniciales, y esta vez solo había 3 ecuaciones. Después se vió que susecuaciones describen precisamente una "rueda de agua".En 1963 Lorenzo publicó lo que había descubierto, pero como lo publicóen un periódico meteorológico, nadie le lo tomó en consideración. Sudescubrimiento solo fue reconocido más tarde, cuando fueronredescubiertos por otros científicos.
Lorentz descubrió algo revolucionario, pero tuvo que esperar a alguien que le descubriera aél.Así surgió la nueva Ciencia que todavía en nuestros día también es muyjóven. Hay muchas ideas falsas sobre el caos, según las cuales laTeoría del Caos es un tratado del desorden. Nada más lejos de laverdad. Es cierto que la Teoría dice que cambios pequeños puedencausar cambios enormes, pero no dice que no hay orden absolutamente.Una de las ideas más principales es que mientras es casi imposiblepredecir exactamente el estado futuro de un sistema, es posible, y aúnmás, muchas veces fácil, modelar el comportamiento general delsistema. Eso es lo que se muestra en el "Atractor" de Lorentz. O sea,el Caos no se trata del desorden, incluso en cierto sentido podemosdecir que es determinista.¿Qué es un atractor? Consta de múltiples órbitas periódicas,representa un sistema cuya velocidad y posición cambian a lo largo deuna sola dirección. Consta de dos ejes; uno representa la posición, elotro la velocidad. Los atractores pueden ser multidimensionales, pueslos sistemas pueden tener muchas variables, que equivalen a otrastantas dimensiones en el espacio de estados: por ejemplo, posiciones yvelocidades que varíen en tres dimensiones. Pero veamos un ejemplo."La rueda de agua" de Lorentz, antes mencionada, es parecida a larueda en el parque de atracciones. Tiene cajitas (generalmente más desiete), que están colgadas a la rueda, o sea, su 'boca' siempre mirapara arriba. Abajo todas tienen un hueco pequeño. Y todo eso estádispuesto bajo un flujo de agua. Si le echamos agua a velocidadpequeña, el agua después de entrar en el cajón, sale inmediatamentepor el hueco. Así que no pasa nada. Si aumentamos la corriente delagua un poco, la rueda empieza a rotar, porque el agua entra másrápido a las cajitas que sale. Así, las cajas pesadas por el aguadescienden dejando el agua, y cuando están vacías y ligeras, asciendenpara ser llenadas de nuevo. El sistema está en un estado fijo, y va acontinuar rotando a una velocidad prácticamente constante. Pero siaumentamos la corriente más, van a pasar cosas extrañas. La rueda va aseguir rotando en la misma dirección, pero su velocidad va a decrecer,se para y luego gira en la dirección contraria. Las condiciones de lascajitas ya no están suficientemente sincronizadas como para facilitarsolamente una rotación simple, el caos ha conseguido el mando en estesistema aparentemente tan sencillo. Ahora no podemos decir nada delestado de la rueda en concreto, porque el movimiento nos parece hechototalamente al azar.Los sistemas caóticos están presentes todos los días. Y en vez demirarlos cada uno, investigamos los comportamientos de los sistemasparecidos. Por ejemplo, si cambiamos un poco los números iniciales delatractor, siempre nos dará números distintos que en el caso anterior,y la diferencia con el tiempo va a ser cada vez más grande, de talforma que después de un tiempo, los dos casos aparentemente ya notendrán que ver, pero sus gráficas serán iguales.¿Y por qué no se desarolló esta Ciencia hasta ahora? El 'padre' delconjunto Mandelbrot fue un libro publicado por Gaston Maurice Julia, yaunque recibió el 'Grand Prix de'l Academie des Sciences', sinvisualizar sus funciones nadie le dio mucha importancia. La respuestaes simple: ordenadores. Para poner un conjunto Mandelbrot en lapantalla se necesitan 6 millones de cálculos (operaciones), que sonmucho para ser calculados por científicos, pero para los ordenadoresactuales es una tarea de todos los días.
Y de verdad, la Teoría surgió cuando los matemáticos empezaron a introducir números al ordenador y miraron lo que éste hacía con ellos. Después trataron de visualizarlotodo de alguna forma.Pasado un tiempo, las imágenes se veían como la naturaleza. Nubes,montañas y bacterias. Así indicaron por qué no podemos predecir eltiempo. Parecían ser iguales al comportamiento de la bolsa y de lasreacciones químicas a la vez. Sus investigaciones dieron respuestas apreguntas puestas hace 100 años sobre el flujo de fluidos, cómopasaban de un flujo suave hacia un flujo caótico, o sobre elcomportamiento del corazón, o las formaciones de rocas. Los sistemascaóticos no son hechos al azar, y se conocen por unos rasgos muysimples.
Los sistemas caóticos son deterministas, o sea hay algo que determinasu comportamiento.Los sistemas caóticos son muy sensitivos a las condiciones iniciales.
Un cambio muy pequeño en los datos de inicio producen resultadostotalmente diferentes.Los sistemas caóticos parecen desordenados, o hechos al azar. Pero nolo son. Hay reglas que determinan su comportamiento. Sistemas deverdad hechos al azar no son caóticos. Los sistemas regulares,descritos por la Física clásica, son las excepciones. En este mundo deorden, reglas caóticas...Las nuevas investigaciones muestran que sí hay esperanzas de'domesticar' el caos. Edward Ott, Ceslo Grebogi (físicos) y James A.Yorke (matemático) elaboraron un algoritmo matemático con el que uncaos puede ser transformado en procesos periódicos sencillos. Y yasuperaron experimentos, de los que probablemente el más importante esel experimento de A. Garfinkel de la Universidad de California. Logrótransformar el movimiento caótico de un corazón sacado de un conejo enun movimiento regular. Obviamente el uso de esto en la medicinasignificaría un avance enorme.La idea nueva es que no hace falta comprenderlo todo sobre elmovimiento caótico para regularlo.
El algoritmo Ott-Grebogi-Yorke miracontinuamente a qué 'dirección' tiende el proceso, y variarlo conperturbaciones pequeñas para lograr que esté de nuevo en el 'camino'antes deseado. Naturalmente aquí no se termina de vigilar el sistema,porque después el caos aparecerá de nuevo. Yorke dice que el método escomo "ayudar a andar a un elefante con un palito".Parece que habrá más avances en el regulamiento del caos, lo cual nosdaría respuesta a muchas preguntas, nos ayudaría evitar catástrofes, ydaría un avance enorme a toda la Ciencia, todo el saber logrado hastaahora.Los sistemas caóticos son muy flexibles. Si tiramos una piedra al río,su choque con las partículas del agua no cambia el cauce del río, sinoque el caos se adapta al cambio. Sin embargo, si el río hubiese sidocreado por nosotros con un orden artificial, donde cada partícula deagua tuviera una trayectoria determinada, el orden se hubieraderrumbado completamente. El caos en realidad es mucho más perfectoque nuestro orden artificial; hemos de comprender el caos y nointentar crear un orden rígido, que no sea flexible ni abierto a lainteracción con el medio.Siempre hemos estado obsesionados por el control, creemos que cuantasmás técnicas creemos, más control tendremos sobre el mundo. Pero concada tecnología nueva que introducimos se nos echan encima muchosproblemas, para cada uno de los cuales hemos de inventar nuevastecnologías. Volvamos al ejemplo del río: si tiramos una piedra elcauce no cambia, pero si tiramos una roca gigante la flexibilidad delsistema caótico no será suficiente. Es lo que ocurre en la Tierra: esun sistema caótico, siempre cambiante y adaptándose, pero si nospasamos de la raya el sistema se puede romper. De echo lo estáhaciendo y por eso tenemos problemas con la capa de ozono, el aumentode la temperatura global y el deshielo, problemas con los recursoscomo el petróleo, etc.Aprender a vivir en el caos no significaría aprender a controlarlo, nia predecirlo. Al contrario: hemos de enfocar la cuestión desde elpunto de vista de que nosotros también somos parte del caos, no nospodemos considerar como elementos aparte. Desde esa perspectiva lo quepodemos hacer es vivir de la creatividad del caos, sin intentarimponernos: si conseguimos realmente formar parte del sistema, elconcepto de sujeto y objeto desaparecerán, con lo cual el problema delcontrol también.Veamos unos ejemplos donde se ve claramente que la Tierra es unaunidad caótica: un bosque, por citar algo, puede llegar a ser muyflexible y adaptable debido a su rica red de rizos retroalimentadoresque interactúan con el medio constantemente.
Algunos bosques, incluso,se han ajustado a cambios drásticos. Per cuando este sistema caóticose desestabiliza (porque empezamos a talar bosques, por ejemplo), laconducta no lineal puede hacer que su dinámica cambie abruptamente oque incluso se colapse. Ya tenemos el ejemplo de tierras sobre las quehace años hubo ricos bosques que creaban su propio microclima y ellosmismos hacían que las condiciones les fueran favorables; sin embargo,ahora no se puede plantar ni una sola planta ahí. Cortar un árbolpuede significar que el bosque se quede con un árbol menos. Cortardiez árboles también. Pero cortar mil árboles puede no significar queel bosque se quede con mil menos, sino que a partir de ahí se extingantodos. Los procesos naturales de la Tierra son indivisibles yconstituyen un holismo capaz de mantenerse y alimentarse, al menos queen el sistema caótico intervenga algún factor que lo desestabilice.En la atmósfera de nuestro planeta hay considerables cantidades demetano. Por lógica, todo el metano y el oxígeno libres deberían haberentrado en una reacción de combustión. Como Lovelock remarcó, metano,oxígeno, sulfuro, amoníaco y cloruro de metilo están en la atmósferaen diferentes niveles de concentración de lo que podríamos esperar queocurriera en una probeta. Lo mismo ocurre con el porcentaje de sal delmar. Estas concentraciones aparentemente extrañas resultan ser lasóptimas para la supervivencia de la vida sobre la Tierra, es decir, laTierra se comporta como un ser vivo, con los bosques, los océanos y laatmósfera como sus órganos.Cuando un automóvil (fruto de la visión mecanicista) se avería,buscamos la parte averiada. Es una parte la que hace que todo el cochedeje de comportarse como una unidad (porque por mucho que metamos lallave no arranca). Pero en los sistemas caóticos, como son lasfamilias, las sociedades o los sistemas ecológicos, el problema sedesarrolla siempre a partir de todo el sistema, nunca a partir de una"parte" defectuosa. Siempre es necesario tener en cuenta todo elcontexto en el que se manifiesta un problema.El cuerpo humano también es un sistema caótico. Está claro que esimposible predecir el recorrido que una partícula cualquiera tendrádentro de nuestro cuerpo. También está claro que la medicina todavíano puede hacer una predicción acerca de la evolución del cuerpo dedeterminado individuo. Sin embargo, el cuerpo humano, a pesar de lasmuy diferentes condiciones externas a que puede estar expuesto (clima,alimento, esfuerzo físico, etc), siempre mantiene una forma general.Es tan resistente a cambios (dentro de lo que cabe) porque lossistemas caóticos son muy flexibles. Una enfermedad es algoimpredecible, pero si el cuerpo no tuviera la libertad de ponerseenfermo, con cualquier cambio producido el sistema se desmoronaría.Hasta tal punto es flexible dicho sistema, que mantiene una forma máso menos parecida durante más de 70 años, a pesar de que ningún átomode los que hoy forman nuestro cuerpo era el mismo hace 7 años. Laexplicación de que un sistema tan impredecible como el cuerpo humanosea tan estable está en que es un atractor extraño y está lleno deatractores extraños. El sistema siempre es atraído hacia undeterminado modelo de conducta; si cambiamos algo en el sistema éstevuelve cuanto antes hacia el atractor extraño. Esto no significa quela conducta sea mecánica, todo lo contrario: es impredecible. Sólosabemos hacia dónde va a tender.Por ejemplo, en el corazón la conducta atractora es el disparo de unasecuencia de neuronas. Conocemos aproximadamente el ritmo que deberíatener el corazón, pero éste siempre tiene pequeñas irregularidades.Estas pequeñas alteraciones son una señal de salud del corazón, unamuestra del vigor del sistema caótico, que es flexible a los cambios.El caos permite al corazón un abanico de comportamientos (grados delibertad) que le permiten volver a su ritmo normal después de uncambio.Un organismo sano, animal o vegetal, es un atractor extraño, cada unocon su particular grado de libertad y grado de regularidad
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